Vivimos todos y cada uno de nosotros, pensando que lo que hacemos va por el camino que siempre creímos correcto. Pero al darnos cuenta que todo está mal, "peripeti" o "peripetia", esa es la locución latina, que describe el momento de la tragedia griega, en que el héroe se da cuenta de que todo lo que hizo o aprendió, estuvo mal.
A veces podemos lograr darnos cuenta, y al hacerlo, cambiar. En cambio otros tan sumidos por su arrogancia, se revelan contra el mundo, el cual afirma que el individuo está mal.
Pero, ¿qué pasa si ya es muy tarde? Si al momento de darse cuenta del error, he forjado un legado de mentiras, de delitos, sólo para hacerme creer que estuvo bien, siendo que siempre supe la verdad en mi interior.
¿Duele, no es así? Porque tarde o temprano llega el momento de aceptar, la justicia divina es como los impuestos, no los puedes evadir para siempre. Y para cuando ese momento llegue, reza para que estes bien parado, porque no hay misericordia, lo perderás todo, y no te quedará nada, ni siquiera la gente que estuvo contigo, NADA!

Este consejo me lo dió Antony Hopkins
con su espectular actuación, en Nixon.
Triumphant in Victory, Bitter in Defeat.
He Changed the World, But Lost a Nation.

Buenísimo...
ResponderEliminarFran! ;)