viernes, 18 de septiembre de 2009

Mentir | Un Arte |

Claro que cualquier persona normal respondería a esto con un "estás desquiciado", pero la verdad no.

Solemos mentir para salvarnos de ser castigados o para salirnos con la nuestra.
Pero me atrevería a decir que la mente de los "mentirosos", tienden a ser más frías y calculadoras, ya que, el decir la verdad no tiene ninguna dificultad, ésta, no representa un desafío, ya que, es una simple reproducción de lo sucedido, lo que sucede o lo que acontecerá.
Sería curioso ponernos a pensar en todas las "posibles "verdades"" que alguien con imaginación podría hacer creer a su alrededor. Daría para pensar ¿no?
Ahora imaginemos que esa persona "con una gran imaginación", es una persona con un alto nivel intelectual, que podría contar "una verdad" en cualquier momento, dado que toda su vida lo ha hecho, esto no supondría ningún reto para él, sino un juego, un constante e incesante intento por decir "una verdad" aún más creativa que la anterior.
Ahora imaginemos, que ese mismo individuo tiene cierto "carisma" para llegar a la gente, sería increíble la cantidad de cosas que podría llegar conseguir con su "poder".
Daría para pensar ¿no?

jueves, 17 de septiembre de 2009

¿Qué tan Lejos Llegarías por una Venganza?

Algunas personas, ven la venganza como la forma de desquitarse o ajustar cuentas con una persona o grupo en específico, el/la cual les causo algún daño o sufrimiento en el pasado, viendo la muerte en la otra persona, como la mejor de todas las venganzas.

<<Feliz 53 cumpleaños, doctor. Bienvenido al primer día de su muerte. Pertenezco
a algún momento de su pasado. Usted arruinó mi vida.Quizá no sepa cómo, por qué, pero lo hizo. Llenó todos mis instantes de desastre y tristeza. Arruinó mi vida.
Y ahora estoy decidido a arruinar la suya. Al principio pensé que debería matarlo para ajustarle las cuentas. Pero me di cuenta de que eso era demasiado sencillo. Es un objetivo patéticamente fácil, doctor. Acecharlo y matarlo no habría supuesto ningún desafío.
Y, dada la facilidad de ese asesinato, no estaba seguro de que me proporcionara la satisfacción necesaria. He decidido que prefiero que se suicide.
>>

Quizá un anónimo como ese, no es pan de todos los días. Pero en fin, esa esa la contratapa de uno de mis libros favoritos, El Psicoanalista.

Uno de los aspectos, que me gustaría resaltar sobre este libro, es el tipo de venganza. Una venganza que no conoce límites, más aún si el ente, "cobrador", es un ricachón dispuesto a todo, incluso poner en riesgo su propia integridad para cumplir su cometido.

Me gustaría indagar más aún en el tema de la venganza. Pongamos un ejemplo muy simple:

Un niño es golpeado por su amigo, y cuando este otro voltea, el niño va y le devuelve el golpe.

Podríamos inferir de cierta manera que la venganza a corto plazo suele ser, por así decirlo, vaga, es decir, no tiene más premeditación que un par de segundos como máximo. Por lo tanto, al no haber tiempo de premeditar una posible venganza, estas son más
sutiles.
Por otro lado tenemos las venganzas a largo plazo. Estas no suelen ser las típicas
venganzas, sino que vienen con odio y meditación, con claro conocimiento del daño que se le quiere hacer a la otra persona.

Prefieran a los vengativos a corto plazo.

Verdad tras la Acción

Solemos hablar de la verdad, refiriéndonos a la palabra, al hecho de decir la verdad, pero la verdad en si, es la que demostramos con acciones que realizamos, algo parecido al psicoanálisis de Freud.
Cada acción lleva consigo una "intención", y
esa intención es la "verdad", es aquella que no se dice, ni practica, ni se piensa, pero esa es la verdad absoluta, la que no podríamos decir, aunque quisieramos, ya que, va más allá de nosotros mismos.

El Poder Corrompe


Vivimos todos y cada uno de nosotros, pensando que lo que hacemos va por el camino que siempre creímos correcto. Pero al darnos cuenta que todo está mal, "peripeti" o "peripetia", esa es la locución latina, que describe el momento de la tragedia griega, en que el héroe se da cuenta de que todo lo que hizo o aprendió, estuvo mal.
A veces podemos lograr darnos cuenta, y al hacerlo, cambiar. En cambio otros tan sumidos por su arrogancia, se revelan contra el mundo, el cual afirma que el individuo está mal.
Pero, ¿qué pasa si ya es muy tarde? Si al momento de darse cuenta del error, he forjado un legado de mentiras, de delitos, sólo para hacerme creer que estuvo bien, siendo que siempre supe la verdad en mi interior.
¿Duele, no es así? Porque tarde o temprano llega el momento de aceptar, la justicia divina es como los impuestos, no los puedes evadir para siempre. Y para cuando ese momento llegue, reza para que estes bien parado, porque no hay misericordia, lo perderás todo, y no te quedará nada, ni siquiera la gente que estuvo contigo, NADA!


Este consejo me lo dió Antony Hopkins
con su espectular actuación, en Nixon.










Triumphant in Victory, Bitter in Defeat.
He Changed the World, But Lost a Nation.